“Ángel Invisible” y “La ciudad de los espíritus”, poemas de Miguel Lescano

Miguel Lescano Tena

Miguel Lescano (Lima, 1963)

Artista visual y poeta. Egresado de la maestría en Escritura Creativa por la UNMSM. Es autor de los libros DISONANTE. Texto & Imagen (2017). La música dibuja el cielo (2011), Sonrisa Negra (2002) y Lima Sobre Lima (1987). Ha realizado 23 exposiciones individuales en el extranjero y Perú.

Foto: Facebook


Ángel Invisible

A Eduardo Chirinos

Éste es el mundo que amo.
Quiero un cielo veloz,
La mañan distinta, sin colores,
para poner mis ángeles,
mis calles donde siempre hay humo y sorpresa.

Blanca Varela

I
Recuerdo que Chirinos tenia unos versos sobre Batman
así fue como decidí conocer a este poeta.
Batman “como el ángel nunca dice nada” escribió.
Hoy 3 de marzo estoy seguro de que el ángel era él
cordial, pautado y siempre pensando en que decir.

II
Chirinos era el verdadero Batman,
se ponía unos tapones en sus oídos para escuchar peligros
ocultaba su personalidad en ser un poeta de los ochentas
y se refugiaba en su baticueva en Montana.
Bruno Diaz solo se disfrazaba de misterios.

III
Para mi, era difícil decirle a Chirinos que estaba equivocado
y que yo era Batman, tenía la máscara y todo lo demás.
La emoción me sobrepasaba.

IV
Chirinos me enseño que la poesía era algo muy serio,
que no alcanzaría la vida para conocer y descubrir sus misterios
escribió un texto sobre mis palotes y dibujos.

V
Recuerdo que en una noche de agosto en la ciudad gótica
tomando vino en un bar junto a La Inestable
el poeta Mazzotti me dijo: Lescano, Chirinos no es Batman.
Batman soy yo.

VI
Cierro el libro de Chirinos donde me apunta
“estoy un poco confundido ¿por qué hablas de Batman?”

XXIV
Te fuiste en la barca
Te hiciste un fantasma

XXV
Un juego de ajedrez
Sobre la meza de tus ojos.

XXVI
El día no es el día.
Es tu mirada.

XXVII
Humanidad. No comprendo aún
Para que ha sido creada

XXVIII
Mi sentir es huir.
Huir de ti. Muerte.

 

La ciudad de los espíritus

A Elio Martuccelli

I
Objetos amarillos edifican un mundo amarillo
Escribir libros sin letras que oscilan formas anudadas
Delgado ascenso a un tiempo horizontal con ojos
Energía y cromas que resucita estructuras de arena.

II
Vida de contrastes y líneas de aceros sociales
Volver a la tierra limpia y amar el pecado
Edificios de dudas y proclamas con soles blancos
Entre la vida y el proceso buscamos columnas de carne.

III
Hormigas que configuran un mundo y su Aleph
Nada en esta ciudad de metales conmueve
Nada nos hará felices o morir en el intento fallido
Edificar el sol en arenas de ciudad enloquecida por la línea.

IV
Entre autopistas de brea y cuadrados rojos
Entre un rayo azul de esperanza y caricias frustradas
Tu mirada viene y va a oscuros senderos.

V
En estos apus de odio y negligencia soterradas
Nadas como la mañana en transparente ternura
En torres eternas y fríos peces de bañera.

VI
En esta absoluta competencia de girasoles marchitos
Donde cada bar como barcos a vapor nos llevan a finales
De imprevista nostalgia y enloquecido desdén

V
A la razón de un mundo desierto y sin rencores
De rejas, labios pintados y miradas oscurecidas por el rímel
Como música subterránea de Lima que explota en calles
Que estremece el canto de odios, partidas y llegadas.

VI
Aunque ya no se pida el perdón requerido:
Animal deseado en odiado mundo. Dónde estás?
Nada nos hiere en este divagar de multitudes
De manchas azules y seres mágicos que desperdician poesía

VII
Dame tus azules manos para asesinar tu virtud
Asesinar mi sed de ciudades en desorden
De obstáculos y borracheras nocturnas
En edificios de cemento y dolor sustancial.

VIII
Martuccelli precisa: “Entre volver y morir, prefiero volver.”
A la nada enloquecida como el dios prohibido
Como un acenso de amor a punto de sucumbir en suicidio
En esta mañana sin sol y cucarachas radiactivas.

IX
Con enemigos y ladrones en palacio de gobierno
Nada es nada y nada es todo. Inicio.
Edificar la pirámide perfecta entre cantos medievales
Entre esta bruma transparente que eres tú.

 

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