“La noche, el silencio”, “Aerosoles del caos” y otros poemas de Stephany Calderón

Stephany Calderón

Stephany Calderón (Lima, 1991)

Periodista, poeta y PNL coach. Estudió periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza, y trabajó en varios medios locales como RPP Noticias. Sus poemas aparecen en antologías poéticas y espacios impresos y digitales. En el 2017, su poemario El péndulo de la locura le hizo ganar una mención honrosa en el X Concurso “El Poeta Joven del Perú”.

Foto: Stephany Calderón
Composición: Lee Poesía


Los poemas aquí publicados pertenecen a El péndulo de la locura:

 

La noche, el silencio

Porque vivo bajo el sol
y tengo murciélagos en el cuerpo.

De noche le doy hogar a mis silencios.
De noche habla la sangre.

El silencio es el espacio en el que despierto.
Y cuando no es suficiente,
y cuando la vida y su teatro se acaban,
empieza lo filudo.

La poesía es el opio de las almas salidas.

 

Aerosoles del caos

¡Tilonorrinco! ¡Espiritrompa!

La lengua de las mariposas

 

Mis ojos aguardaron el cese de la daga en silencio,
pero la herida se superpuso al suplicio del llamado.
Habité en lo desconocido,
en lo contrario al camino sugerido por los antiguos profetas.
Naufragué entre el tóxico de los muladares a contracorriente.
¿Y quién soy yo ahora?

Conozco la vida y sé dónde están las llaves de mis respuestas.
La sabia me lo dijo:
Soy más que el tropiezo distraído de la duda,
más que una ermitaña que permanece ridículamente
encerrada con las puertas abiertas,
más que un puente indestructible,
más que un satélite despegado e inmolado.

Pacté conmigo algo indescifrable.
Quemé las botas sucias en la hoguera de los aprendizajes.
Allí también iban los trapos de los recuerdos
trasnochados de delirio, mugre y peligro.
Desafiantes flores negras de revoluciones de mochila de colegio.
Huidas que corrieron sobre el mismo lugar.

 

Alicia, sal de allí

¡Bueno -pensó Alicia-, después de una caída así,
ya puedo rodar por las escaleras que sean!
¡Qué valiente van a pensar que soy en casa!

Lewis Carroll

 

Quiero dormir hasta el próximo mundo.

Cuando sea grande, quiero ser niña.

 

Yo no he encontrado tréboles de cuatro hojas,

sino gatos con tres pies.

El agujero no es eterno, pero sigo soñando,

sigo postergando el tormentoso encuentro,

sigo

c

a

y

e

n

d

o

 

¿Quién descifrará el acertijo

más ensortijado y azul?

 

La poesía tiene locura en sus raíces.

La locura: ese sendero de pequeñas luciérnagas en ritmo desolado.

Escaleras a los pozos sin final.

Madrigueras que van a otro sueño.

Jardines que saben conservar el corazón de la memoria.

El tiempo es una payasada irrepetible.

 

Esa sombra se ha agazapado en mis pasos.

Esa sombra que dice todo o nada.

Busco su ungida unión:

El equilibrio de lo natural sobre la sugestión de lo psíquico.

La metafísica de la no mente.

 

Al final del hueco

hay luz, hay luz, hay luz, hay luz.

La conciencia es un detenerse problemático.

La brújula regresa tranquila:

yo soy la luz, yo soy mi sueño y su final.

 

Luz y sombra

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir.

César Vallejo

 

Soy todas mis sombras y toda mi luz
dentro de esas sombras.
Yo quiero vivir detrás de esta muerte.
Yo quiero ser feliz en medio de esta cruz.
Le he visto la cara a la muerte y me asusté.
Tuve miedo de morir y regresé.
Lo que quiero decir es que no necesitas enfermarte
para hablar de la locura.
Lo que quiero decir es que no necesitas enfermarte
para dejar de hablar de la muerte.
No necesitas enfermarte para
empezar a vivir.

 

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