Magda Portal: “Yo sí me atrevía. Me sentía con el derecho de producir sin restricciones” [Parte II]

Entrevista a Magda Portal [Parte II]

Por Agnes Dimitriou y Francine Masiello

26 de junio de 1981

University of California

Transcripción: Juliane Angeles

Composición: Lee Poesía


AD: ¿En esa época habían otras mujeres escritoras?

MP: Sí, ¿en cuál de las tres épocas?

AD: De los años 20…

MP: No las recuerdo propiamente.

AD: Es muy probable que hubieran…

MP: Que hubieran, pero que además no se atrevían. Yo sí me atrevía, sencillamente. En ese sentido, era completamente atrevida. No me preocupaba lo que dijera nadie. Yo publicaba en Amauta. He publicado en casi todos los números de Amauta poesías y todo lo que imaginara. Pero es que yo nunca he tenido el sentido de discriminación, aunque me discriminaran, yo no me sentía discriminada. Yo me sentía sencillamente una persona como cualquier otra, con el derecho a producir lo que es capaz sin restricciones. Tal es así que Haya de la Torre, después de que nos conocimos e hice la gira, publicó en varios de sus libros el mismo artículo, aumentado o achicado. Era “La misión admirable de Magda Portal en Las Antillas”.

AD: ¿Eso lo escribió él?

MP: Ajá. Lo escribió y lo reprodujo en otras series de ediciones de ese mismo libro. Unas veces más y otras menos. Yo recuerdo eso. Esa es la razón. No había mujeres que destacaran. Después estuvo María Wiesse, pero después. María Wiesse, que fue esposa de José Sabogal, el pintor. Un gran pintor. Ella era escritora e hizo semblanzas de Mariátegui cuando él murió, y ya ella murió, por supuesto. Un por supuesto porque podría estar viva como estoy yo. Y pocas de poco relieve. Estaba también Blanca Luz Brum, que no era peruana, sino uruguaya. La viuda de un poeta peruano que se llamaba [Juan] Parra del Riego, quien había muerto en el Uruguay. Y Angela Ramos, que no propiamente era escritora, era periodista más que nada, era luchadora social al servicio de la clase trabajadora.

AD: ¿Cuáles son los temas que prefería tocar en esa época en la poesía?

MP: Al comienzo era poesía amorosa, triste. Según el estado en que estaba. Siempre he tenido dentro de mí ese tema poético; el amor, la vida, en fin, cantidad de cosas que figuran en mi poesía, que hoy es una antología incompleta que se llama Constancia del ser. He tenido muy mala suerte con lo que he escrito, si se puede llamar a eso mala suerte o peor suerte, porque he perdido mucho de mi producción literaria. Una porque me era arrebatada por la policía y otra porque también me la arrebataron en un viaje que hice a la Argentina, después que salí del Partido Aprista, llevando la mayoría de mi equipaje. Todo era original.

FM: ¿No había copias?

MP: No había copia por la vida que yo llevé. Entonces se perdió eso definitivamente. Cuando fui a la Argentina, a Buenos Aires, no llegó nunca mi equipaje, solo mi maletita de viaje y una maquinita de escribir que llevaba, pero nada más llegó. A los tres mese tuve que regresar al Perú. Efectivamente mi equipaje no había salido del Perú, no se había perdido en el trayecto.

AD: Todavía están entre…

MP: Estarían en manos de la policía, pero no en mis manos. Eso ha sido una de mis tramas, al extremo de no querer seguir produciendo poesía o literatura, porque si todo iba a manos de la policía… Pero ahora estoy haciendo algunas cosas más.

FM: Unas poesías más…

MP: Ya de carácter más actual, en cuanto al enfoque mismo de la poesía, en el gran problema social y económico que viven los países subdesarrollados.

FM: Es un aspecto más político…

MP: Más político. Lo que le llaman protestatario.

AD: Es el gran problema, ¿no es cierto?, porque en la crítica, una vez que uno diga “poesía comprometida, poesía protestataria” entonces se cierra toda posibilidad de análisis. ¿Cómo se siente al respecto? ¿Cómo se podría organizar un texto poético social?

MP: Se organizan a montones. Pero se publican porque hay poesía. Hay la poesía solidaria con el ser que sufre, no el amor, no entran las decepciones, no los hijos, no la madre, sino el poema social que abarca tanto. Entonces uno comprende la lucha de los demás o los alienta en su poesía o lo denuncia, eso es lo que significa la poesía social: la denuncia ante el mundo de lo que sufren los más desamparados.

AD: ¿Es el sufrir también del individuo por los demás?

MP: Por los demás. Así es, porque una es solidaria con el sufrimiento ajeno. Yo no puedo pensar en los horrores que han sucedido en Nicaragua sin sentirme conmovida, y tengo poemas dedicados a Nicaragua. Ya triunfaron pero a base de cuántos miles de muertos. Ese es mi sentido y el de todos, el de [Nicanor] Parra y el de todos los poetas que escriben esa literatura comprometida, que no deja de darle sitio a la otra poesía intimista, donde uno expresa sus propios sentimientos.

AD: Pensaba. Hablando de su poesía y su trabajo como poetisa y como mujer con una conciencia política muy clara. ¿Usted ha tenido contacto con las jóvenes poetisas que están tratando de relacionarse con cuestiones de política?

MP: Las que están tratando de relacionarse con cuestiones de políticas, propiamente no. Pero nosotros hemos tenido y tenemos en el Perú una agrupación que se llama Centro Peruano de Escritoras, fundado por Cecilia Bustamante, en donde se agrupan todas las mujeres escritoras que ahora están escribiendo, y que yo les he encontrado todos esos pequeños defectos de que el marido y el hijo se les enfermó, y la mamá, y qué se yo. Pero de todas maneras son las mejores. Y para el congreso que acaba de realizarse en México, que es el IV Congreso Interamericano de Escritoras, yo traje una ponencia de poesía joven. Lo que nos dieron para escribir, que no era mucho, era una cantidad fija de páginas. A mí un poquito más. Otras hicieron mucho más que yo. Nombré a todas las principales y puse el acento en tres poetisas, no porque las otras sean peores, sino porque llegaban más hondo a mí. Entre ellas están Carmen Luz Bejarano, la otra es Hilda Scarabottolo, que es de origen brasileño, pero que tiene una poesía muy bella, y la otra es Cecilia Bustamante. Puse más el acento en ellas. Quería que algunas destacaran. Pero sí las he nombrado a la mayor parte, no a todas, a las más destacadas de las mujeres en el Perú, no en América. Porque en el III Congreso Interamericano de Escritoras que se realizó en Otawa yo mandé una ponencia bastante extensa sobre la poesía femenina desde la Colonia hasta nuestras días. Eran bastante páginas que no sé si las leerían, porque al final no me mandaron ni los papeles ni nada. Desde Amarilis, la peruana, la famosa Amarilis, hasta Sor Juana Inés de la Cruz. Toda la colonia. Hasta donde llegó mi conocimiento las he citado a todas porque es muy importante para el conocimiento de la poesía femenina en varias épocas.

AD: Es una práctica solidaria incluso.

MP: Sí.

FM: Entonces hay más poetisas, en ese sentido, que las que encontramos en las antologías.

MP: Por supuesto. Con todo muchas de esas poetisas antiguas y que han estado en principios de siglo figuran en algunas antologías, muchas de ellas las he tomado, porque quería tener una visión completa de lo que es la mujer en latinoamérica como escritora. En la época de la colonia hubieron varias mujeres y cuando se realizó la Independencia las mujeres callaron, en esa cantidad minoritaria, y dejaron hablar a los hombres y los hombres tampoco hablaron. Hubo poquísima poesía en ese interludio de la liberación de la colonia hasta la República, quiere decir que había una especie de compás de espera a ver qué era lo que pasaba, cómo se escuchaba y se referían. Para la Independencia misma. Pero bueno, tenemos heroínas, pero no intelectuales, como María Parado de Bellido, que la fusilaron porque no delató lo que llevaba: una comunicación para Bolívar o para uno de los libertadores de la última década, porque libertadores hemos tenido nosotros siempre, desde que entró la invasión española hasta Túpac Amaru hemos tenido héroes fabulosos, que eso es un tema aparte porque es muy extenso. Es la historia de 300 años que felizmente no fueron sino 300, de horror que sufrimos [inaudible]. Hay quien dice que todos los coloniajes son malos, pero yo creo que el que sufrimos nosotros en el Perú y en México, más en Perú, nunca hubo [inaudible].

FM: Usted se refirió al congreso en México al principio. ¿Cómo ve usted este tipo de congreso? ¿Resulta una ventaja para la mujer?

MP: Bueno, dentro del contexto de reclamar los derechos legales y totales de la mujer, sí, está bien. La vez pasada también me invitaron cuando era en Otawa, pero yo no fui por razones económicas. Pero esta vez vine con entusiasmo porque además iba a conocer a muchísimas intelectuales que no conocía y así ha sucedido. Quería ver cuál era la tónica de la mujer en los demás países de América. Yo he conocido México en el año 27 al 29, Cuba y todos esos países. Y lo que la mujer ha avanzando es un paso gigantesco, realmente importante. En cuanto a su presencia en la lucha por adquirir todos sus derechos legales y se pasan más allá, porque inclusive estas mujeres han hablado de la libertad sexual sin restricción de ninguna clase. Han hablado de todo eso. Por eso yo dije esta es una reunión totalmente feminista, porque era la mujer que reclamaba su lugar en la vida, que no le debería, en ningún momento, disminuir el hombre. Para todo, absolutamente para todo. Yo tuve esa impresión y digo; ha tenido tres aspectos: feminismo, sexismo y psicoanálisis. Curiosísimo, porque el psicoanálisis tuvo una gran vigencia como para estudiar el avance de la mujer. Para estudiar los problemas que sufre la mujer por la discriminación que existe en el ambiente. A mí me pareció un congreso muy interesante. Hubo voces muy importantes de mujeres experimentadas y de mujeres intelectuales, estaba esa señora [Elena] Poniatowska, que dio un discurso final muy bueno, con bastante sentido protestatario en defensa de la mujer y en defensa de las mujeres que han luchado y que han sido muertas en los campos de la lucha. Hubo ponencias muy interesantes, entre ellas, una también de Cecilia Bustamante sobre la continuidad de la educación de la mujer aún cuando sea casada y tenga hijos. Porque a la mujer se le cierra el paso, se casó y se acabó, ya no estudia más. Entonces la mujer —cuando los hijos le crecieron— que tenga derecho a acceder a una universidad para ampliar los estudios que quiera. Eso era la ponencia de nosotros, pero no la aprobaron. No la aprobaron porque nosotros dijimos que se pida a Naciones Unidas, a la Unesco, que se acuerde esto con las instituciones internacionales. Dijeron que era pedir demasiado, que mejor era que se luchara en cada país por la conquista de la mayor culturización de la mujer. En nuestro país en realidad hay, como les estoy diciendo, movimiento feminista. Hay un grupo que es muy avanzado, pero que es paralelo al partido comunista, que es un grupo femenino que acaba de tener un gran congreso y que va a tener otro en Europa. Todo eso es importante. Todo eso son avances de la mujer. Yo los constato porque en mi tiempo no lo sabía. Entonces el congreso demuestra que la mujer camina y camina a pasos largos.

AD: Una crítica que se ha hecho en este país al movimiento feminista en Estados Unidos es que realmente es un movimiento de clase media. De mujer clase media bien instruida a nivel universitario y blanca. ¿Cómo ha visto usted esta cuestión en México? ¿Se ha tomado en cuenta cuestiones de clase? ¿Se ha tomado en cuenta cuestiones del campesinado? La mujer intelectual viene en cierta onda, ¿pero se ha ampliado la perspectiva?

MP: Sí, me parece que sí, porque se ha hablado mucho de la mujer campesina. Porque no ha sido puramente un congreso de escritoras. Hay que tener eso muy en cuenta. Se ha hablado de clases sociales, de clases sociales discriminadas, que son las clases más pobres. Propiamente la clase media, como nosotras, tenemos mucha más libertad para hacer y decir cosas, en cambio las personas de menor cuantía económica no tienen esa posibilidad. En el congreso se habló de muchos aspectos de la liberación de la mujer, porque como les digo soy feminista, y de los derechos que tenía la mujer para acceder a todos los cargos públicos, y también a todas las promociones culturales de las universidades que deberían ser abiertas para la mujeres. Lo son, pero hasta cierta edad, hasta que la mujer termina. Ahora nosotros tenemos el gran problema del exceso de estudiantes. Por ejemplo hay mil vacantes, se presentan tres mil, entre hombres y mujeres. Allí no hay discriminación. En las universidades nuestras entran hombres y mujeres, pero no hay espacio, y muchas veces prefieren dejarle el espacio a los hombres que a las mujeres, aunque hay mujeres muy capaces, muy preparadas, con muchas ambiciones para ser más de lo que son. Entonces eso sí se ha tocado, pero un poco tangencialmente, no como lo principal, porque lo principal era lo intelectual también, eran las escritoras.

FM: ¿Se ve hoy en día, por ejemplo, en el Perú una reacción en contra del movimiento feminista?

MP: No. Habrá…

FM: Hoy en día…

MP: Hoy en día no hay nada en contra, aunque siempre se habla “eso hacen las mujeres”, siempre con cierto sentido discriminatorio. Entonces también suelen decir “si tú quieres tener los mismos derechos de los hombres, no tienes ningún derecho a pedir comodidades especiales, ni ventajas ni privilegios”, y eso es verdad. Entonces cuando nosotras vamos en un ómnibus repleto nos vamos paraditas, porque los hombres no nos dan el asiento, salvo que le vean a uno las canas. Sí, pero en realidad, hay ya una especie de lavado de cerebro para los hombres que empiezan a ver en la mujer a un ser semejante y no un ser inferior. Eso tiene su valor y me parece que el congreso ha tenido mucha influencia, Yo voy a escribir ahora sobre el congreso cuando llegue al Perú para una página femenina de un periódico de la derecha que se llama La Prensa, es uno de los periódicos buenos, y voy a resaltar todos esos aspectos buenos feministas para gusto de mis compañeras y amigas feministas.

AD: Una anécdota más para las cámaras. Usted nos ha contado antes, hablando de la mujer y la pérdida de identidad, y el desconocimiento que hemos sufrido por la labor intelectual. Por qué no nos cuenta de la anécdota que antes nos contó sobre “Magda Portal viva o fallecida”.

MP: [Risas] Bueno, eso es una cosa muy interesante que me sucedió hace poco tiempo, cuando llegó al Perú una compatriota que reside en Estados Unidos y que llevaba el encargo de personalidades de aquí, como mi estimada amiga Katherine, de que viera mis originales o lo que había dejado, aludiendo que yo había muerto hacía dos años. Quién había dado la noticia, yo lo ignoro. No podría decir exactamente fulano o mengano, por lo general es aquella persona que tiene más acceso a la labor intelectual en un país. Podría señalar un nombre, pero no quiero decirlo porque me da un poco de… Bueno, puede ser que no sea. Pero esto debió tener vigencia aquí en los Estado Unidos, puesto que esta persona acudió a un librero, que además es amigo mío, Juan Mejía Baca, librero y editor, y le dijo: “Quiero saber la dirección de los familiares de Magda Portal, porque quiero los herederos de Magda Portal”. Entonces él le dijo “por qué los herederos”. “Porque Magda ha muerto hace dos años”. Entonces él le dijo “¿Magda ha muerto?”. Tomó el teléfono y llamó y me encontró en la casa, y me dice “aquí quiere hablarte alguien”. “Hable con su muerta pues”, le dijo. “Aquí está su cadáver”. Ella se asombró muchísimo, porque estaba segura que yo había muerto hacía dos años nada menos Es decir, bastante tiempo. Por circunstancias obvias, mucho tiempo he dejado de publicar, porque además de escribir poesía y ensayos, escribo también en los periódicos. He escrito muchas veces en los periódicos de América y del Perú. Y en esa época yo no estab escribiendo, porque no tenía facilidad para escribir, pero traté de ubicarme de nuevo en el periodismos para demostrarle a mis defunciadores que estaba viva y que todavía estaba actuando.

FM: Muchisimas gracias. Ha sido un placer esta tarde escuchar las palabras no solo de una poeta, sino de una luchadora por la mujer.

MP: Yo también les agradezco la oportunidad, porque es una forma de comunicación que siempre nos hace mucha falta. Y me imagino que este vídeo va tener otros auditores que van a enterarse un poco de las vicisitudes que sufrimos las mujeres, que ahora van a ser mucho menos que antes de que yo comenzara. [Risas].

FM: Esperemos que sí.

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