7 poemas de ‘Enemigo’ de José Carlos Agüero

Poemas de José Carlos Agüero

En esta nueva entrada de Lee Poesía compartimos 7 poemas de Enemigo (Intermezzo Tropical, 2016), libro del historiador  y activista de derechos humanos José Carlos Agüero.


vi

de todos los animales sin cara ninguno puede ver mi lado

izquierdo

mi rostro está en tu boca

como una lengua con memoria

pero no me duele y entonces sé

o que todo dolor es soportable

o que el dolor es solo una palabra

una prueba que necesita el cuerpo para conocerse

 

este suelo está lleno de animales

sin rostro

sin labios

sin ojos

y de todos

el menos muerto

es mi hermano

 

él ha robado mis manos para hacerse una cama

y duerme protegido del fuego

y sueña con mi madre que no arroja niños al fuego

sueña con animales perfectos

todos alados

todos con branquias

todos evolucionando

cada segundo para ser

más bellos que sus padres


ii

soy tu enemigo sin haberlo buscado

solo un orden de las cosas

y aunque te borré del mundo

tu madre te presiente como a una herida

 

en tu delirio quieres ser mar

pero el mar no tiene un borde

para empezar a comerlo

 

mi enemigo pide agua pero ¿existe?

debo beber por él

 

a mi lado se desangra en miles de sueños


vii

me declaro incapaz de tener este cuerpo

denso

sucio

con todo su estorbo muriendo todos los días un día

 

por eso ahora que lo queman

celebro estar del otro lado

mirando

el milagro de la carne elevándose a ceniza

 

a salvo y puro

 

solo algo avergonzado por este hedor

esta grasa que llueve

no se parece a la idea que tenía de un ángel ardiendo

o a la de su pellejo flotando hacia dios


iv

desde su rostro que se esparce por el suelo

ella me dice: bésame

pero no encuentro sus labios

solo puedo ver

su cuerpo ocupando el espacio

flores de carne que se deshojan

sangre que se hace arena y luego mar y luego palabras

 

ella me mira desde muchos lados

y me insiste: bésame

bésame que me disperso en las cosas pequeñas

bésame que casi no soy yo pero te extraño

 

su boca está en todos lados repartida

y no puedo besar el mundo entero

aunque sé que es justamente

el mundo entero lo que queda de ella

 

busco mi propio rostro

ha ardido tantas horas que temo que quede de mí solo mi huella

 

y no me reconozca

pocas osas más claras que una mujer

a la que su piel ya no pudo contener

y quisiera besarla

quisiera comer la tierra de este pueblo para sentir

su sabor cuando me decía: buenas noches

pero este barro que tiene ojos y dientes

es una comunidad que se ha deshecho

 

cierro los ojos

y me susurra desde las moscas que poco a poco

van siendo sus labios prestados: bésame

 

trago el suelo y la acaricio pero no hay alguien para vernos

no seremos llevados en la memoria de nadie

y ya no la oigo más


x

nada nos preparó

para cuando el enemigo revelara su rostro

 

esperábamos

que la lluvia borrara

las huellas de la guerra

 

que las palabras

ocuparan el lugar

de los cuerpos

 

que el tiempo

trajera amnesia

 

que el viento

sembrara de belleza

los campos arrasados

 

nada nos preparó

para ver el enemigo

armando su cuerpo

con restos de nuestros cuerpos

 

para ver a nuestros muertos

matándose de nuevo

para consolar

a este enemigo que teme a los fantasmas

 

para ver

a este monstruoso hijo mío

usar palabras que nacen deshechas

 

palabras inmunes

a su propio idioma

 

burbujas de sangre

saliendo de su boca mal cosida

 

quizá canta

quizá reza

 

quizá debamos volverlo a quemar


v

ella tiene una manera de hundirse en la tierra

tan natural que la tierra no lo nota

 

ella se deshace

 

ella ya no es ella pero se está convirtiendo en su pasado

y en este pasado ninguna memoria es particular

 

por eso me tiendo a su lado

a esperar que los animales hagan su trabajo

 

y nos conviertan otra vez

en los restos húmedos

que son la última forma de estar juntos


viii

antes de morir

mi madre enterró su rostro en el barro

y abrió los ojos:

 

no te veo traidor -me dijo


SOBRE EL AUTOR

José Carlos Agüero (Lima, 1975) es historiador, activista de derechos humanos e investigador en temas de memoria, Escribió dos poemarios de distribución casi invisible y que circulan de mano en mano: El nacimiento de los monstruos (2010) e Indiferencia de los elementos (2013). Asimismo, ha publicado Cada uno un lugar de memoria.  Fundamentos conceptuales del Lugar de la Memoria (LUM 2015) junto con Ponciano del Pino. Aprendiendo a vivir se va la vida Conversaciones con Carlos Iván Degregori (IEP, 2015) junto con Pablo Sandoval, Los Rendidos Sobre el don de perdonar (IEP, 2015), Cuentos heridos (Lumen, 2017) junto a Andrea Lértora, y Persona (FCE Perú, 2017).

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